ISRAEL INTENSIFICA EL PULSO MILITAR CON IRÁN EN EL MARCO DE LA GUERRA EN SIRIA

Enlace Judío México – “Israel no aceptará una presencia iraní en Siria, a tan sólo decenas de kilómetros de nuestra frontera”, afirmó ayer el ministro de Defensa israelí, Avigdor Lieberman, horas después de un aparente ataque militar israelí contra una base siria que provocó la muerte de siete soldados del ejército de Bashar el Asad y siete militares iraníes.

HENRIQUE CYMERMAN

Tanto Rusia como Irán acusaron a Israel del ataque en la madrugada del lunes, llevado a cabo por dos aviones F-15 contra la base T-4, cerca de Palmira, en el centro de Siria. Fuentes militares rusas aseguran que los dos cazas entraron en Siria desde el mar y dispararon, desde el espacio aéreo libanés, ocho misiles. La defensa antiaérea siria destruyó cinco. La base, desde donde Irán dirige una unidad de drones, quedó muy dañada. En un primer momento se pensó que la ofensiva había sido una respuesta de EE.UU. contra Siria después del ataque químico del pasado fin de semana en Duma. El Kremlin opina ahora, sin embargo, que ­Israel aprovechó el caos generado por el ataque con gases para seguir destruyendo la infraes­tructura militar de Irán en Siria.

El ejército israelí no suele confirmar ni desmentir informaciones sobre sus operaciones militares en Siria. El pasado agosto, sin embargo, el general Amir Eshel, exjefe de la fuerza aérea, reconoció que desde el 2012 se habían realizado más de un centenar de ataques, principalmente contra convoyes que llevaban armas desde Irán hasta Líbano, donde las esperaba la milicia chií de Hizbulah.

Es la primera vez que el Kremlin critica una ofensiva israelí en Siria. Fuentes rusas citadas por la prensa hebrea insinúan que Washington empujó a Israel a actuar. La Casa Blanca insiste en que se trató de una acción israelí y confiesa que fue informada de antemano.

Por primera vez también, Irán reconoció que parte de los muertos son miembros de la Guardia Revolucionaria, entre ellos Madi Dajakan, un coronel que ayudaba a dirigir los drones y los sistemas antiaéreos iraníes en Siria.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, recordó que “a quien nos pretende atacar, nosotros le atacamos de inmediato”.

Israel no quiere que Irán consolide su presencia militar en Siria. Sabe que si algún día lleva a cabo su amenaza de bombardear Irán, estas bases en Siria serán un problema. Una cosa es hacer frente a una respuesta de Hizbulah en el sur de Líbano y otra muy diferente es contener dos frentes al mismo tiempo.

Chemi Shalev, analista militar del diario Haaretz, opina que “el final de la guerra civil siria crea un laberinto estratégico que en un caso extremo podría llevar a una gran tragedia (para Israel), y no es seguro que teniendo a Trump como presidente podamos dormir tranquilos”. Trump ha propuesto que las tropas norteamericanas abandonen Siria, medida que sus generales, de momento, han aplazado.

La línea dura de Moscú podría estar relacionada con la cumbre de la semana pasada en Ankara entre los presidentes Putin (Rusia), Rohani (Irán) y Erdogan (Turquía). Los tres avalaron el control iraní en partes de Siria, extremo que Israel no piensa aceptar.

Putin y Netanyahu, al menos hasta ahora, mantenían una línea directa. En los últimos meses, el líder israelí ha ido varias veces a Moscú.

Oficiales rusos han coordinado con sus colegas israelíes diversas estrategias en Siria. Los Altos del Golán –territorio sirio anexionado por Israel– han servido como base de estas reuniones.

La nueva posición rusa refleja que cada acción israelí en Siria, de ahora en adelante, será más arriesgada. La gran pregunta es si en algún momento el ejército ruso intentará derribar los cazas hebreos, contrariamente a lo que ha sucedido hasta ahora.

Fuente: La Vanguardia

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